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“ES PURA Y POR TANTO, VERDADERA Y BELLA. INOCENTE.”
DIRECTOR: Wim Wenders.-- GUIÓN: Wim Wenders.-
- FOTOGRAFÍA: Lisa Rinzler(C).-
- REPARTO: Rudiger Vogler, Patrick Bauchau, Teresa Salgueiro, Vasco Sequeira, Manoel de Oliveira.-
- MÚSICA: Madredeus y Jurgen Knieper.-
- GÉNERO: Drama.-
- AÑO: 1995.-
- PRODUCTORA: Road Movies Filmproduktion.-
- DURACIÓN: 100 min.-
- TÍTULO ORIGINAL: “Lisboa Story”.-
- PAÍS: Portugal.-
Con esta película Wenders retoma algunas de sus antiguas ideas, anteriores a su éxito con “París Texas”, que es en cierto modo el punto de inflexión en su carrera.
Un director de cine le pide a su técnico de sonido y amigo, que viaje desde Alemania a Lisboa, para trabajar juntos, cuando llega se encuentra con que éste ha desaparecido y decide grabar el sonido de varios rollos de película que encuentra en la casa del director.
Escoge como actor principal a Rüdiger Vogler, en el papel de Winter, el técnico de sonido, que ya fué actor fetiche en su primera etapa, en la que creo que realizó sus mejores películas, ahi están “Alica en la ciudades” o “Falso Movimiento”. Vogler sigue en forma y sobre todo sigue siendo un actor capaz de transmitir todos esos sentimientos y sensaciones del universo de Wenders, tal y cómo lo entiende el propio Wenders. Es sin duda el mejor mensajero del director.
El otro protagonista es Patrick Bauchau, en el papel del cineasta. Ya había trabajado con Wenders en otra gran película como es “El estado de las cosas”, de la cual toma en parte el tema principal, el rodaje de una película en Portugal.
La película es alud de ambición sentimental y cinematográfica por infinitas razones. Trata temas universales como el amor, la soledad, la ambición, el tiempo o la religión. Aún siendo ideas simple, son siempre la base para construir una buena historia. Si analizaramos la filmografía de Orson Welles por ejemplo, resulta obvio que todas sus historias están basadas en ideas universales y sencillas. Creo que Wenders y Welles comparten esa sensación y una innegable capacidad para la independencia y libertad, tan mal vista por el gran público y la industria cinematográfica.
Otra idea es la visión del artista como alguien que recrea el mundo, que juega a ser dios. Wenders plantea esta idea dialécticamente, pero también lo hace mediante imágenes, mostrandonos una visión particular de Lisboa, a su manera, de una forma incluso neorrealista y a la vez muy particular. Muy en relación con “F for Fake”.
La cinta es un homenaje a los técnicos de sonido en el cine, nos muestra a modo casi de documental qué son y cómo se utilizan los efectos de sala, o foley. De cualquier forma muestra un profundo amor por el cine.
También presenta la idea del cine como memoria, y este es el tema principal de la cinta. Lo hace de forma ambigüa, duda si el cine es memoria universal o particular y lo hace de una hermosa forma, rinde un bello homenaje a Dziga Vertov y su película “El hombre con la cámara”. Hay otros homenajes, a Chaplin, Keaton y en el trasfondo aparece el inolvidable Linder. Sin olvidarnos de Manoel de Oliveira o Fernando Pessoa.
Es una gran película, y ya he perdido la cuenta en su filmografía, pero es sobre todo la confirmación de que el cine independiente no es “jugar a hacer cosas extrañas y sin sentido”, si no crear buenas historias y hacerse las preguntas adecuadas, para tratar de alcanzar la personal satisfacción a través del arte.




