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HWY, Jim Morrison, John Densmore, Paul Ferrara, Ray Manzarek, Robbie Krieger, rock, The Doors, Tom Dicillo, when you´re strange
EL GENIO ES NECESARIAMENTE EXTRAÑO.-
DIRECTOR: Tom Dicillo.-- GUIÓN: Tom Dicillo.-
- FOTOGRAFÍA: Paul Ferrara (C).-
- REPARTO: Jim Morrison, Ray Manzarek, Robby Krieger, John Densmore.-
- MÚSICA: The Doors.-
- GÉNERO: Rockumental.-
- AÑO: 2009.-
- PRODUCTORA: Wolf Films.-
- DURACIÓN: 90 min.-
- TÍTULO ORIGINAL: “When you´re Strange”.-
- PAÍS: Estados Unidos.-
Tom Dicillo se introduce en el género documental, tras dirigir seis largos de ficción y haber dirigido la fotografía en trabajos de gente como Jarmush, con un documental sobre la carrera del grupo “The Doors”, con un resultado interesante aunque mal aprovechado.
Lo veo como un trabajo necesario, tras la caricatura con la que nos obsequió Oliver Stone en 1991, burdo trabajo filmado con pretensiones de “mal viaje”. Sin llegar al nivel de Scorsese con su “No Direction Home, Bob Dylan” (2005), sin por supuesto, la intensidad de Eastwood con “Bird” (1998), sobre Charlie Parker y sin el interés que me produce “The Devil and Daniel Jonhston” (2005) de Feuerzeig, creo que sí logra abrir un bello arcón en el que guardar la figura de Jim Morrison, en la historia del cine.
En parte, el cine cancela su deuda con “The Doors”, pero lo hace con un montón de trampas. La primera de ellas es una gran labor de montaje, que le otorga un ritmo perfecto para no darnos cuenta de que se pierde con facilidad en el sensacionalismo y derrocha minutos y minutos de metraje en la idea de la adicción compulsiva del protagonista a las drogas legales e ilegales. Creo que pierde un valiosísimo tiempo que podría haber aprovechado para diseccionar a una de las figuras del rock mas interesantes de su historia.
A su favor tiene la narración de un Johnny Deep, que según cuentan, se involucró en la película gracias a su personal fascinación por Morrison y la aportación más interesante de la cinta: las imágenes inéditas del grupo y el tratamiento del juicio por el que, el siempre colocado “front-man”, fué condenado a cuatro meses de trabajos forzosos debido al disturbio de Miami. Esa especie de demostración de la caída del mito, corroborada por estremecedoras imágenes de esos días, poseen un valor documental muy preciado para los que nos sentimos interesados en esta figura. Este trabajo de documentación le proporciona a la cinta su mayor virtud.
Donde si acierta Dicillo plenamente, es al abordar la afición de Morrison por el cine, con esa frenética Road-Movie titulada “HWY, An American Pastoral”, (1969) donde pretendía emular a Kerouac y en ese análisis sobre su carácter que lo plantea como una persona tremendamente inteligente, calculadora, tímida y capaz de transformarse.
Tomando algunas escenas de la película de Morrison, logra sumergirse aún más en la mente apocalíptica, distópica y poética del personaje. Este pequeño film rodado por el poeta con ayuda de Frank Lisciandro, Paul Ferrara y Babe Hill, no tuvo difusión debido a su escaso interés cinematográfico y a la tosquedad de su creador a la hora de rodar. Se trata de una rareza en la que disfrutar de las extrañas y desinhibidas ideas de “Jimbo”, que por otro lado es el único protagonista de la misma. El valor de esta producción radica en la transparencia de su protagonista, que nos plantea un viaje hacia el infinito en línea recta, sobre una carretera que desciende hacia los infiernos, en la que nunca mira hacia atrás. El aura de su profunda voz y la original puesta escena nos relatan ese estilo de vida que llevó a cabo que hizo de la expresión “Carpe Diem”, un estilo de vida.
Dicillo ofrece una idea global de la figura de James Douglas Morrison Clarke y sobre todo de que su vida no fué sólo un calvario para él, sino para todos los que le rodearon. A parte realiza una labor documental, que no se había visto antes, del propio grupo, de su nacimiento en la escuela de cine de UCLA en 1965, hasta su desaparición tras la muerte de Morrison en París, en 1971.
Aún así, no me arrepiento de haber aprovechado un viaje a París, para pasar por Pere Lachaise y desear a este provocador, poéta y rockero amante del blues, que descanse en paz. En cualquier caso, cualquier momento es bueno para volver a saborear “Riders on the Storm” o “The Crystal Ship”.
Como curiosidad he de comentar el acierto de Dicillo a la hora de elegir a su director de fotografía para este documental, dando la oportunidad al fotógrafo que creó en parte el “Mito Morrison”, con esas fotografías que realizó a finales de los 60 y que son por otro lado las que a todos nos vienen a la cabeza cuando pensamos en Jim Morrison. Fue un gran amigo de “Jimbo”, según los mentideros.
El teclista de la banda comentaría sobre este documental, que “esta será la verdadera historia de The Doors” y en mi opinión acertó al catalogarlo como el “Anti Oliver Stone”, haciendo referencia a la película sobre la banda del citado director. Por su parte Robbie Krieger, en ese mismo sentido opinaría que aunque Val Kilmer realizara un buen trabajo en la de 1991, la película tenía el problema de albergar un “guión medio estúpido”, que no capturó en absoluto como era Jim.