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VERTOV, EL VIRTUOSO. UNA MIRADA EN EL ALMA GLOBAL.-
DIRECTOR: Dziga Vertov.-- GUIÓN: Dziga Vertov.-
- FOTOGRAFÍA: Mikhail Kaufman. (BYN).-
- REPARTO: .-
- MÚSICA: Pierre Henry, Nigel Humberstone, Konstantin Listov, Michael Nyman.-
- GÉNERO: Documental.-
- AÑO: 1929.-
- PRODUCTORA: Vufku.-
- DURACIÓN: 67 min.-
- TÍTULO ORIGINAL: Chelovek s kino-apparatom .-
- PAÍS: U.R.S.S.-
Esta cinta es puro virtuosismo, es como el cerebro de Kasparov en plena partida, como el pensamiento de un médico en el paritorio, o como el rostro de Euclídes al culminar su libro “Los elementos”.
Un documental que nos regala una visión general de San Petersburgo, a base de pinceladas, como si de Dalí se tratase, que nos va mostrando la vida en la ciudad. Es un sinfín de escenas cotidianas, con un ritmo endiablado y de una maestría que la convierte en una de esas películas imborrables.
La idea de Vertov era realizar un análisis marxista de las relaciones sociales, mediante el montaje.
Comencé a verla con cierta predisposición negativa, con curiosidad pero pensando en aquello de “que acabe pronto”. Pues sí, acaba pronto, desde el primer minuto te engancha de tal manera que se convierte en una experiencia extremadamente vivaz, divertida y corta.
El interés radica en tres puntos:
1.- El propio magnetismo de las imágenes, que nos ofrecen con detalle esa visión constructivista y futurista que tenía Vertov. Esa cámara se convierte en nuestro propio ojo, un ojo que a modo de intuición e inspiración, nos va mostrando la realidad. Sería, metafóricamente, como si ese proceso mental necesario para entender el mundo que nos rodea, del que habla el constructivismo, nos lo aportara la cámara y nosotros disfrutaramos de la visión de ese mundo ya interpretado. Es interesante como Vertov, nos muestra constantemente escenas en las que aparece su operador de cámara grabando la realidad a su alrededor, con la idea de reafirmar la propia idea de realidad, de documental, y no ficción. Su objetivo era mostrar la “verdad” cinematográfica.
2.- Esa idea de constructivismo y futurismo le debe mucho al montaje, parte fundamental para Vertov. Es en mi opinión un trabajo de montaje que como tal, resulta casi insuperable, no recuerdo haber quedado tan impresionado en esta artesana labor con ninguna otra película. A base de cortos retazos, como digo, nos hace ese análisis global pero extensamente detallado de todas las actividades de la ciudad. Es vertiginoso y voraz y queda ensalzado con maestría, con una brillante composición musical, lo que nos conduce al tercer punto.
3.- Con sublimes partituras clásicas en manos de Pierre Henry, Nigel Humberstone, Konstantin Listov y Michael Nyman en la versión restaurada, nos ofrece esa fascinante sensación de rapidez, vertigo y audacia, que en simbiosis absoluta con el montaje hace un global que le proporciona un uso del ritmo exquisito. En la versión original la música era de la Cinematic Orchestra.
Para englobar un poco la obra, decir que Vertov hizo cine de vanguardia con nacionalidad soviética entre 1918 y 1934, casi todas sus obras tienen un cariz experimental, que nació en Polonia y que esta película esta muy en línea con otras de la época como “Berlín: Sinfonía de una ciudad” (1927), de Walter Ruttmann.
Como cine, es una auténtica obra maestra. La política… es otra historia.








